Presentación

Quiénes somos

 

Sabemos que hay un Dios vivo y verdadero en los cielos que se ha dado a conocer por medio de Jesucristo, según el testimonio de la Biblia. Hemos oído el mensaje, y lo hemos recibido, y por eso nos congregamos conforme a las instrucciones de Cristo, para conocer sus enseñanzas y doctrinas, e ir en pos de El.

 

Dios ha tenido misericordia de nosotros, y esto nos ha llevado hacer este esfuerzo de esta página Web para dar a conocer a nuestros vecinos que Jesucristo es Aquel que vale la pena ser conocido, recibido y obedecido, a Él le pertenece este mundo, en Sus manos están nuestras vidas, El es el salvador enviado por Dios, y será el Juez a quien debemos de dar cuenta en el último día.

 

Nos hacemos cargo de los grades impedimentos para muchos en nuestra nación española que puedan tomar en serio a Dios, y que se tome en serio Su palabra recogida en las Escrituras, esta página quiere ser una ventana donde ellos puedan asomarse en su intimidad para ver algo de lo que emana del cristianismo, según las Escrituras, y viendo y oyendo tales cosas puedan abrigar la posibilidad de leer la Biblia, de visitarnos, de tomar más en serio su alma, y la vida eterna que Cristo nos ofrece por el Evangelio. 

 

Sabemos que aunque nuestro deseo es hacer un puente con nuestros vecinos, esta página está siendo visitada por personas de toda la geografía de habla española. Se nos hace un poco difícil asimilar esto, y se escapa de nuestras manos, pues sabemos que la vida en una iglesia local, y la demanda pastoral de esa congregación es suficientemente demandante como para estar mirando más allá “del rebaño en que el Espíritu Santo nos ha puesto por obispos”. Pero constando esta realidad, como nos gustaría expresar a todos esos que nos visitan de todos los lugares, una sola cosa, que esta página Web pueda ser un testimonio claro que las Escrituras son suficientes para la salvación del pecador, que las Escrituras son suficientes para la vida de santidad a la que el Evangelio nos llama, que las Escrituras son suficientes para el orden y la vida de la iglesia, con todas las demandas que esta tiene en este mundo.

 

A Dios nuestro Padre sea dada la gratitud, y a Él sea toda la gloria.